«Tengo un pariente ingeniero y pienso que se dedica justo a lo contrario que yo. Como autor, mi trabajo consiste en resaltar lo inservible, encontrar la inutilidad de una idea ya existente. Cada cosa está siendo lo que se le ha otorgado que sea, y mi tarea es rebelarme contra esa ley, desafiar a los dioses del diseño, robar su fuego. Asestarle un cuchillazo a un objeto hasta que se le abra una grieta/historieta, a veces basada en hechos reales sin alternativa republicana.
Es un trabajo solitario, no exento de gabelas y sin horario de visitas para familiares. No se gana ni para sustos, por eso nunca me he mudado del patio con derecho a charco que comparto con orugas, moscardones, lagartijas y sapos. De cada uno de estos bichos he aprendido su particular melodía para alumbrar una banda sonora ácida y batrácica, una rabiza envenenada con la que pescar alimento vivo para mi cerebro de mosquito».
Soy dibujante de cómics, ilustrador, a veces caricaturista y a veces profesor. Nací en mitad de la M-40 madrileña y quizá por eso nunca aprendí a nadar ni a conducir.
Ahora vivo oculto en una recóndita villa extremeña desde donde fotocopio y grapo mis fanzines, como si siempre estuviera empezando. También tallo y lijo piezas de madera, –solo porque me gusta soplar la resina restante– escribo poemas cursis, doy charlas y talleres de cómic en institutos, y cada día apunto en una libreta las palabras que se inventan mis vecinas.
Rockdelux otorgó el puesto 77 de los 100 mejores cómics españoles de la historia a ¡Cuidado, que te asesinas!(La Cúpula, 2018), publiqué un tebeo sobre Francisco Umbral, La mentira por delante (Astiberri, 2021), del que la propia viuda del escritor, María España, exclamó emocionada: «¡Paco está aquí!».
Dibujo cuando suena la flauta para El País semanal, para El Mundo y para el diari Ara; para Random House o para el Ayuntamiento de Llerena; para la Universidad de Alcalá o para el fanzine Niñas Muertas de mi amiga Sara; He dibujado en pantalla para las series de Movistar +, Poquita fe y Anatomía de un instante, incluso he dibujado mientras viajaba en tren, sobre trenes ¡para Renfe!
De las tres mil páginas de historieta que he dibujado hasta ahora, 400 se encuentran en Obras incompletas: 2015-2022 (ECC ediciones, 2022); otras 300 páginas llenas de penurias en Aquí hay avería (ECC ediciones, 2023) y ya perdí la cuenta en Si bailáis, entenderéis mejor las letras (ECC ediciones, 2024) un tebeo sobre Talking Heads y las pasiones que levanta la música.
Cumpliendo con la cita anual a la que nadie me obliga –esta vez por ganar el I premio de Novela Gráfica de la Diputación de Cáceres y solicitar una residencia en La Maison des Auteurs de Angoulême– dibujé No sé, pero… creo que moriré (Astiberri, 2025), y para colmo lo hice sin emplear un solo medio digital porque necesitaba dar un golpe en la mesa.
Mi último enredo se llama Los Morfis, una serie para público infantil cuyo primer número El huevo cósmico (Astiberri, 2026) ya está en librerías.
Esto es todo por ahora, no está mal, si quieres trabajar conmigo en algún proyecto con muchísimo presupuesto, no dudes en contactarme.

